dimarts, 16 de desembre de 2008

El hipnotizador de viudas


Goldinni se ganó la vida con el engaño de la hipnosis aunque era incapaz de hipnotizar a una gallina. Embaucador, bien parecido, de naturaleza simpática e irresistible, impresionaba al público con muecas siniestras y una voz de barítono que espantaba a las criaturas. Usaba compinches para los trucos y aprovechó su mirada de prestidigitador para seducir a casadas y solteras.
Las hermanas siamesas –las medium adheridas–, desde el escenario y con los ojos vendados, adivinaban los objetos que él tomaba entre el público. Se servían de un código burdo aunque ingenioso para el amaño: – A buen "encendedor" pocas palabras.– Decía Goldinni sosteniendo un mechero con la izquierda. –¡Encendedor! ¡Encendedor!– Contestaban ellas al unísono.
A ustedes me enComiendo ¿Qué está haciendo el reverendo?
¡COMIENDO MANÍ! ¡COMIENDO MANÍ!– Replicaban las gemelas arrancando aplausos entusiastas.
Completaba el espectáculo con el manido truco de la levitación y vaticinaba la fecha de la muerte de quien se lo pedía, bajo la luz tenue de centenares de lamparas de aceite.

Daba tusa a las siamesas que por las noches creía hipnotizar de verdad, tales eran los alaridos de una, y el estado de trance en que se sumía la otra. Era odiado por los maridos del mundo en general y del circo ambulante en particular. Más de una vez tuvieron que huir, perdiendo funciones contratadas, por los devaneos con la mujer del notable local.

Conoció a la falsa húngara a finales de aquel siglo prodigioso. Y como no podía ser de otra manera, fue su perdición.

(Lo de las viudas, las condecoraciones, las gafas raras y el porqué de su perdición, lo contaré otro día)

·


Gilda



Gilda Manso, el Arcángel Mirón, por fin publica su primer libro.
Estoy contento porque es una maravilla, porque se lo merece y porque es mi amiga.
Podéis descargarlo aquí. Vale la pena.

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dimecres, 10 de desembre de 2008

Sostiene La Desanchá


No somos ella y yo mientras me contaba la historia.


Los dos Pérez

Hubo hace mucho tiempo dos Pérez desalmados cuyas fechorías no conocía hasta que mi amiga La Desanchá me las contó.

Sostiene La Desanchá que el primer Pérez fue el Malo, aunque más que malo era tonto, o quizá lo eran la mayoría de sus coetáneos al tratar asuntos de matrimonio. Tuvo ese Pérez tres hijas a las que no permitió casar sin dote para no mancillar tan ilustre apellido. No se le ocurrió otra cosa que meterlas a monja y para que no lo pusieran a caer de un burro y negarles además el consuelo de la compañía, en conventos distintos. La menor de las tres le suplicó que no la enclaustrara, qué nunca tomaría esposo. Sostiene La Desanchá que Tontopérez metió a la niña en el convento hasta que se tiró de la torre.
Pérez el Malo tuvo un hijo varón que sí se casó, prosperó, y tuvo descendencia.

El segundo Pérez fue El Cojo, nunca se supo de que pierna cojeaba (aunque Ingles Entumecidas diría que de la de “enmedio”). Deberían haberlo metido en la cárcel por canalla. Pérez el Cojo, digno descendiente del Malo, era un rico hacendado que se beneficiaba a las criadas un día sí y el otro también. Hasta ahí todo normal. Pero ¿Qué hacía nuestro Pérez cuando las preñaba? pues las mantenía en su casa durante el embarazo y la cuarentena y después les daba puerta con la conciencia limpia y reluciente como una calva al sol.
Pero Pérez tenía una hermana de buen corazón que apuntó sus nombres y direcciones con letra apretada en una libreta de tapas blandas. Sostiene La Desanchá que cuando heredó la fortuna del hermano, repartió las tierras entre los cuarenta bastardos para alegría de sus descendientes.

Nadie sabe qué fue del cuadernillo. La libreta que demuestra el origen bastardo de muchas familias ilustres. Familias cuyo abolengo, desde los tiempos remotos del primer Pérez, han cuidado con fervor.

Como tiene que ser.

Lo cuento de memoria y con torpeza, empobreciendo la vieja historia que me contó una tarde, no hace mucho.

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dimecres, 3 de desembre de 2008

Le fideo (poema)



El fideo ondula en la sopa y rebosa la cuchara.
Es hermoso en su ínfima existencia de gusano comestible.
Tiene la figura breve y una ductilidad que lo hace inaprensible,
escurridizo.
Seco, en el fondo del cacharro,
se resiste y destroza manicuras.
Sólo cuando pende entre los pelos de una barba,
es feliz en su pringue endurecido por la brisa.


dimarts, 2 de desembre de 2008

El desapego más grande (Josefa und Rosa Blazek mit Franzel)


El barbero de Ljubljana que era coleccionista de muelas, fue incapaz de arreglar el desapego de Franzel Blazek, el niño más triste del mundo. Una tristeza lejana, motivada por el amor delirante que sentía por sus hermanas siamesas. Constantemente en sus brazos, agarrado a ellas con desesperanza, cuando alguien intentaba separarlo, profería unos gritos sobrenaturales que le dejaron un defecto en el habla para siempre. Qué protectoras eran sus caricias a cuatro manos; qué dulce el rastro de naftalina de los vestidos y el aroma acre de sus cabellos. En escena las presentaban como fenómenos de la naturaleza pero por su comportamiento desenvuelto y por su encanto, se ganaban el favor del público rendido. Pero Franzel quería más y más, y no soportaba las ausencias obligadas. Se sentía abandonado y se sumía en un abatimiento descorazonador: no comía, no hablaba, no vivía. Empezó a preocupar seriamente a su única familia: las dos hermanas y el hipnotizador que las quería como un padre pero usando el artificio de su don, abusaba de ellas como un tío. A veces hipnotizaba a la hermana equivocada, pero la mancillada, callaba con pecaminoso disimulo.

Desesperados por las recaídas del niño Franzel, aprovecharon la visita del barbero cirujano que había acudido a extirpar los forúnculos que atormentaban al ínclito pariente, para pedir ayuda y consejo. El coleccionista de muelas les habló entonces de un famoso médico vienés, hacedor de documentados milagros que sólo los siglos venideros apenas se atrevieron a soñar.

Vendieron todo lo que no podían llevarse y dejaron atrás el circo, su hogar, donde muchos años antes fueron abandonados, y emprendieron el viaje a la esperanza y al sueño.

Les ahorraré el relato de las calamidades que afligieron a la unida familia durante el lance por una Europa devastada. Pero al fin, un martes por la tarde llegaron a la ciudad más hermosa del mundo, Viena. El afamado médico los esperaba, avisado por las pertinentes cartas de recomendación que el hipnotizador había falsificado y sin demora, se puso manos a la obra.

Después de una intervención que duró treinta y dos horas, utilizando todos sus conocimientos científicos aprendidos y también los inventados, consiguió embutir al pequeño Franzel entre las caderas de las dos hermanas. Fue un prodigio nunca visto y sólo la embarazosa obesidad que Franzel adquirió con los años y los inconvenientes fruto de la incomprensión en los retretes públicos, consiguieron empañar.


La imagen y la idea del relato me la dio Nootka. Me pensaré si se lo dedico o no.
Ya lo he pensado y se lo dedico 5 minutos

dilluns, 1 de desembre de 2008

La cháchara dispersa

Foto hecha con el telefonilo que no da para más.

Al torcer a la derecha, el bullicio de la calle principal con sus comercios de luces frías, se desvanece. Bastan unos pasos para meterse en esa otra ciudad oscura que no lúgubre, con las paredes desconchadas y las cagadas de perro. Ahí no queda rastro de la navidad, sólo la cháchara dispersa y las persianas pintarrajeadas. Es como darle la vuelta a una chaqueta y que aparezcan las texturas adecuadas en el aire meridional de la ciudad canalla. He visto unos sujetadores y unas bragas diminutas entre la ropa tendida; he visto un rufián y una puta y sonrisas y un viejo y un niño; he visto a la mujer del restaurante chino cuidando la pecera, ajena al murmullo y a la compra compulsiva.





divendres, 28 de novembre de 2008

la espina mojada



Al viejo rosal desprotegido apenas le queda aliento para soportar el devaneo. Parece harto de la desfachatez, de la impostura y, mientras, se entretiene ensartando gotas de rocío, una a una, acaparando la belleza escurridiza en su quimera para eludir la pesadumbre.

·


dimecres, 19 de novembre de 2008

La calma prodigiosa



Cuando se le antoja, el plumaje del cormorán es iridiscente. Tiene motas azul cerúleo en el rostro y unos ojos de loco sobre amarillo cadmio. Está atento al temblor del espejo para abalanzarse; entonces se zambulle y reaparece asomando su cuello de serpiente. Son aguas poco profundas y un remanso ilusorio en el que acecha la jauría. La cigüeñuela, las espátulas, la garza real, apacientan atentas mirando de reojo. Sólo los ánades parecen distraídos en su pasear estúpido. A esa hora tan temprana, cuando todo es de oro en la laguna, paladeo la calma prodigiosa y me alegro de estar vivo entre tanta vida que no cesa.


Dedicado a J. A. B. y a M. S. por esas mañanas compartidas


diumenge, 16 de novembre de 2008

El catálogo de caricias


En un abrir y cerrar de ojos, espanto la soledad oliendo la sábana manchada. Esa mácula rojiza, los detalles, los pequeños cambios en mi desorden sobrenatural, la embriaguez, las colillas, los restos de vino en la copa bordelesa;
son el sortilegio, la huella perceptible.

Luego me deleito en lo indeleble: las palabras, los silencios, el catálogo de caricias. Me detengo en ese gozo y sigo su rastro con el parpadeo del sueño y la memoria.
Y todo ello me conmueve.




divendres, 14 de novembre de 2008

Frío


En un crepitar de dientes
la escarcha endurece la nervadura.
La sostiene,
ingrávida,
de cristal,
esperando que la primera luz que es a la vez tamiz,
la devore
ignorando su estirpe y su belleza exigua
en ese tránsito grandioso hacia la madrugada


(Bon cap de setmana a tothom)

dimecres, 5 de novembre de 2008

La terra trema

Marcello y J. M. en una foto reciente

Marcello me contó lo del terremoto con los ojos muy abiertos: cómo bajó a toda prisa las escaleras de un sexto piso sin tocar el suelo. Su tío agarró la mano del niño de cinco años que era entonces y lo arrastró por las escaleras a oscuras, volando entre los gritos de los vecinos aterrorizados. Recuerda también los edificios doblándose como si fueran de mantequilla y los rostros de la gente en la calle, desconcertados y aturdidos por el pánico. Su padre decidió entonces salir de la ciudad a toda prisa. Es un decir, porque Nápoles ya es una catástrofe sin la ayuda de la naturaleza. Al salir al campo, una espesa e impenetrable niebla cubrió el mundo de extrañeza. Viajaron toda la noche, despacio, temiendo toparse con árboles o puentes derruidos, hasta ponerse a salvo con el sosiego del alba.
El terremoto mató a 5.000 personas.

En aquel tiempo yo vivía en el norte de Italia y recuerdo la conmoción, las primeras horas, las noticias confusas. También recuerdo como se movilizaron para ayudar, como la sociedad civil se volcó dando muestras del carácter solidario, magnífico, de esa gente.
Después nos enteramos que camiones llenos de artículos de primera necesidad como mantas y abrigos (hacía mucho frío) eran saqueados por delincuentes desalmados. Hubo quien reconoció meses después en mercadillos de Milán o de Turín, la chaqueta que había donado para los damnificados. Pero esa es otra historia.

Ocho años más tarde, una madrugada de agosto en el Valle de Kathmandú, un fuerte temblor me hizo caer de la cama. Mi compañera, medio dormida y cabreada decía que dejara de moverme pero al instante nos dimos cuenta de lo que sucedía. Nuestra cama era un cochecito de montañas rusas en aquel minuto que pareció eterno. Nos salvó la sólida construcción del edificio. Los habitantes de los barrios históricos y de los pequeños pueblos no corrieron la misma suerte. Al cabo de dos días, centenares de piras funerarias iluminaron el cielo de Pashupatinath tiñendo de naranja las aguas sagradas del Bagmati, en el espectáculo más triste que jamás he visto.




diumenge, 2 de novembre de 2008

La duna y el plastiquete



En la hora frágil en que el sol se apaga,
persigo la luz que tiñe sus cabellos.
Me distrae la basura, el pescado muerto y el plástico en la duna,
pero sigo atento al viento y al color cambiante.
Veo desvanecerse la figura transparente de la mujer de luz y de salitre
y ese instante, que sólo en mi memoria permanece intacto.


Cuánta envidia

De wikipedia:
Richard Clayderman a pesar de ser un artista popular y comercialmente exitoso, frecuentemente es criticado por su técnica poco desarrollada y sus interpretaciones fáciles y comercialmente accesibles de obras clásicas muy aclamadas (incluyendo reducciones de dichas piezas). Según este público conocedor, el hecho de que Clayderman nunca haya grabado íntegramente piezas musicales complejas, o arreglos difíciles, demuestra su pobre dominio del piano. Se le considera un símbolo del kitsch. Tiene un curioso nicho de mercado en países del Tercer Mundo, posiblemente por sus interpretaciones comerciales de música local y popular (en especial, canciones de amor).

Bah! envidiosos qué sabrán ellos. Mi querido Richard, con su melena lacia, su adorable flequillo... es el Bernd Shuster del piano. Ese ser que nos emociona con sus baladas lánguidas. Oh.
Se lo dedico a Nootka que sé que le encanta.

dimecres, 29 d’octubre de 2008

La ameba y el paramecio


El paramecio cae por su propio peso entre el espeso caldo primordial.
Ajeno al mundo sopesa los problemas con su visión con forma de zapato.
Si fuese un trapezoide reiría más, pero no puede. Y desde su óvalo sinuoso, soporta la condena de no catar el sexo.
El paramecio cae y maldice y asombra a la ameba; esa protista absurda que devora cerebros harta de viajar entre intestinos: la misma que prefiere la exactitud del péndulo a la anarquía del fractal.
Pobrecilla, parece un escupitajo.



dilluns, 27 d’octubre de 2008

Lo Delta




Amanecer y atardecer del sábado en los arrozales del Delta del Ebro.

diumenge, 19 d’octubre de 2008

L'espanta llops


El Egregio Agrimensor me enseñó una planta curiosa. Es escasa y sus frutos secos están llenos de semillas que suenan como unas maracas al mover las ramas. Mi amigo me contó que el ruido espantaba a los lobos y de ahí su nombre. También me contó que fue su padre quien le habló de ella por primera vez. Ahora en ese lugar ya no hay lobos que espantar; apenas una pareja de cuervos y un pez de restaurante chino nadando en una charca triste. Pero es un lugar magnífico y terapéutico, ideal para hacer novillos y comer bocadillos cancerígenos –de esos triangulares de plastiquete que venden en las gasolineras– mientras despotricamos del mundo (en general) y de los banqueros (en particular).

Va por mi amigo y por las historias que nos contaron de niños y que todavía hoy dan sentido a peregrinaciones en busca de una planta tan humilde.

dilluns, 13 d’octubre de 2008

La cámara de madera



M. B. ha construido una cámara fotográfica de madera, una estenopeica (pinhole, en inglés). Es una sencilla caja, sin óptica, con un pequeño agujero y una guía para poner el papel sensible. En plena era pixelera me apetece hacer fotos con este trasto. Parecen fotos antiguas.
Le voy a pedir que me la preste.

La cámara se puede ver aquí y aquí

dimecres, 1 d’octubre de 2008

El Caníbal poeta (para mi amiga de Lanús)

·
“Dedico estas palabras a la creación más grande del universo
(que soy yo)".

José Luis Calva Zepeda

(Fotografía del niño Zepeda sacada de internet)

José Luis Calva Zepeda era caníbal y poeta.
Escribió diez novelas, ocho obras de teatro (que él mismo interpretó), centenares de poemas y se comió a su novia Alejandra Galeana Garabito frita en una sartén.

Publicó títulos como:

Instintos caníbales
Krish, el aprendiz de mago
Prostituyendo mi alma
Réquiem por un alma perdida
Caminando ando
La noche anterior

Las sobras de Alejandra las guardó en el refrigerador.

(...) fumador del tabaco fuerte, bebedor del mezcal sin gusano, gastrónomo de afición, no de degustación sino de elaboración, privativo del frijol, el picante, los tamales y la tortilla de maíz, adicto al café más por necesidad que por gusto al mismo. Estoy viendo en el ojo de una tormenta, me ahogan las niñas de mis ojos mientras lloran. Me arrebata la ira; me dominan mis celos, me desangro, me desgarro, me acorralo (...)
J. L. C. Z.


·

diumenge, 28 de setembre de 2008

vaya, oh


"Creo que me voy a dar una vuelta"
R. Crumb



Quiero ser tu sugus

Yo quiero ser tu sugus
tu sugus de limón
Yo quiero ser tu sugus
tu sugus de melón

Y que me comas en el cine
y también en el avión
que me comas por la calle
y cuando subas al camión

Y que me chupes las orejas
y los brazos y las pierna y los dedos de los pies
Y me sorbas el cerebro
del derecho y del revés

Yo quiero ser tu sugus
tu sugus de limón
Yo quiero ser tu sugus
me mola mogollón

que me lamas de una vez
que me absorbas a la vez
que me ingieras, que me tragues, que me impregnes
con tus jugos y tu ardor

Qué pena que se gaste
tan deprisa mi sabor
pero mientras dure
gozarás de mi amor

Yo quiero ser tu sugus
tu sugus de limón
Yo quiero ser tu sugus
tu sugus de melón



Dejo sólo un fragmento:







dijous, 18 de setembre de 2008

"Gambas langostineras sobre pecho hirsuto"

No me lo querían hacer. Hasta que encontré a un gran artista tatuador salmantino. Les ruego aprecien la delicadeza de su manufactura y la bondad graciosa del resultado.

dimarts, 16 de setembre de 2008

Colilla y pelo (haykú y composición "Colilla y pelo sobre plano")


La colilla está algo plana.
La pisaron los desalmados.
La acompaña un pelo.

Gioza Ocata (1454-1497)

·

dilluns, 15 de setembre de 2008

arena


La joven circasiana sale del agua con el pelo chorreando de luz. El sol la recorta en la hora quieta y unas gotas perladas destellan en su piel barnizada por el escalofrío. Huele a anémona y a ese aroma dulzón de las posidonias mustias. La joven se detiene en el rompiente y dibuja medusas en la arena; conjura así, esquivando mi mirada, su origen abisal. También escribe un nombre, siempre el mismo. Las olas lo borran pero ella lo vuelve a escribir.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
(Un nombre que no es el mío)


·

No me fía


Quiero mostraros la hermosa canción que he compuesto dedicada a mis vecinos de este hermoso aunque sucio barrio donde vivo.


El paqui de la esquina no me fía

No me fía los melones
No me fía los condones
No me fía el fairi
Ni los pimientos morrones


El paqui de la esquina no me fía


No me fía el suavizante
No me fía el calgonite
ni el detergente pa mi lavadora

El paqui de la esquina no me fía

¿Por qué será? ¿Por qué será?
dice que está hasta los jamones
y que somos unos gorrones

El paqui de la esquina no me fía

Yo te prometo yo te prometo
que un día de estos te pagaré
el fairi, el calgonite
y la cocacola de los cojones


Esto es sólo un fragmento que después me lo copian:


divendres, 12 de setembre de 2008

El acebuche (s'ullastre magnífic)


Al atardecer las piedras de los muros crepitan con un colc cloc de osario. Es un lugar que huele a arcilla seca, a zarzas, a higueras sedientas y a zumbidos. Sólo el acebuche con sus manos de viejo, retorcido por el dolor del tiempo, resiste impávido a la maravilla.
De noche, ese viejo olivo estéril recorta el cielo, y entonces, la muchedumbre no es más que una pesadilla ajena mientras contenemos el aliento. Cloc cloc cloc.

diumenge, 7 de setembre de 2008

dilluns, 14 de juliol de 2008

reflexiones desde Barquisimeto



Oda al pedante moderno

La erudición del pedante moderno es consecuencia de la consulta rápida y encubierta a Wikipedia. Disimula su burricie con el saber ajeno y conoce el mundo de prestado. El pedante moderno se hace pasar por entendido, es un sabio, incluso listo, conoce toda la música, ha visto todas las películas y habla con desparpajo de libros que jamás leerá.


El pedante moderno escribe tontopoesía como la que sigue (improviso):


crepitan las lágrimas
cayendo en el jade de tu espalda
no queda aliento
no hay esperanza
nuestras bocas se derretirán
en besos de herrumbre
como el susurro de la noche.

Y sigue:

bebo el olor de unos pasos
me ciño a tu vientre
y rompo las aguas sombrías que calan en la pesadumbre y en la rabia.
ese sonido viene del norte como la bruma espesa de tus sueños.

(¡toma y toma!)

El pedante moderno (esto ya no es poema) a veces incluso es calvo.


Bueno, ahora sí que me despido, hasta pronto. Supongo. Adiós.

diumenge, 13 de juliol de 2008

Me marcho a Barquisimeto


Os tendré presente en mis oraciones mientras intento transmutarme en el personaje de I. T. (leed comentario post anterior) quien ha tenido la cortesía de arrendármelo. No se imagina que me irá al pelo (sí, sí, al pelo).
Cuando vuelva, si todavía alguien tiene interés en estas humildes redacciones, os contaré la parábola del buen agrimensor y la historia del teólogo que después de 37 años de estudio se dio cuenta que era idiota; o la del desgraciado que fue apedreado por llevar chanclas y pantalones piratas y las gafas cual diadema.
Quizás os muestre algún dibujo de pescaditos o fotos de bichos o de flores.

¿Y de mariposas?
Claro.
Y de mariposas.

dilluns, 30 de juny de 2008

La sonrisa del agrimensor


Simeona Llopart se casó por despecho con un gandul.
Hija única de una familia que había hecho fortuna con negocios de negrero, recibió una educación beata –rosario por la tarde y lecturas de la Biblia después de cenar: relatos tremendos con ángeles codiciados por turbas sodomitas y ciudades arrasadas por la ira del demiurgo. Historias que avivaban sus terrores y moldearon poco a poco un carácter fuerte pero propenso a la ensoñación.
Dedicó su juventud a leer hagiografías de santos descuartizados y mártires asados al espetón. Pero fueron las vicisitudes bíblico-babilónicas las que llenaron su imaginación de personajes delirantes; y Nabucodonosor, el destructor de la bella Nínive, el hacedor de jardines colgantes, fue su favorito. Sus conquistas y fechorías no eran nada comparable con la secreta inquietud que le causaba la grandeza de un torso desnudo esquivando saetas enemigas.
Simeona amaba la rutina y despreciaba a los pretendientes con desaires irreparables. Nabopolasar derrotando a Necao y conquistando Siria; reyes de barbas trenzadas y atributos de toro: éso eran hombres y no los miriñaques de bigotillo grasiento que la pretendían.

Hasta que apareció el agrimensor.

Llopart padre había contratado a aquel joven de manos ásperas para acotar unas tierras en disputa y al verla, le regaló una sonrisa que le paralizó el cuerpo y le achicó las entrañas para siempre. La cortejó con torpeza y modales de menestral; con caricias robadas por unas manos de papel de lija que le hacían perder la razón.
Al enterarse el descendiente de negreros, despachó al agrimensor con un fajo de billetes de banco en el primer barco que zarpara a la Argentina.
Simeona gritó e insultó y profirió blasfemias de tabernero nunca oídas en aquel hogar piadoso hasta que en el alma no le quedó más que odio. Y con ese odio bíblico aceptó casarse con el gandul: un homúnculo despreciable y advenedizo. Pronto los disparatados proyectos del marido arruinaron una fortuna de generaciones y al año y medio la abandonó embrutecida por el sobrepeso y el abuso de coñá a granel.
Se dejaba manosear por cualquiera que le brindase un poco de ternura y escuchase sus historias de reyes con trenzas que nadie creía.
Los niños, con su natural maldad, le retiraron el “Si” del nombre y le espetaban:
“Meona”
“Meona”
"Nabucodonosora la meona"
“Meona la Follipronta”
y le tiraban inmundicias mientras ella cubriéndose el rostro balbuceaba:
“Conquistó Judá y quemó Jerusalén”
“Conquistó Judá y quemó Jerusalén”

dijous, 26 de juny de 2008

Sabandijas


Me gustan los sapos,
las arañas, los bichos que salen por la noche.
Adoro las salamandras y las ranas,
los escarabajos y las moscas.
Sí, las moscas.
Me gustan las alimañas y las sabandijas.

Y por supuesto, me gustas tú.



De propina el célebre
Jaicú de la mosca:

La mosca cayó en la sopa
oh pobre sopa
se escondió detrás de los fideos (la mosca, no la sopa)

Gioza Ocata 1574-1612


dimarts, 17 de juny de 2008

La falsa húngara


Desciendo de una familia de fenómenos.
El primero fue mi bisabuelo –ventrílocuo mudo y maltés– que murió arruinado en el estrecho de Messina víctima del terremoto más famoso. Unos años antes, en París, se había casado con una mujer enigmática que se hacía pasar por húngara. En realidad era murciana y se llamaba Manuela Torres. No creo que mi bisabuelo, de carácter débil y ensimismado, saciase la pasión de la murciana rara; y Manuela, después de tener dos hijas gemelas con él, lo abandonó por otro fenómeno de la naturaleza y húngaro auténtico: Kalman Purczeld Biró (Kalman Pies Pequeños, o mejor, Kalman el Cojo). El único contorsionista cojo del mundo.
Kalman educó a las niñas en el noble arte de la contorsión y una de ellas, Klâra Emanuela, mi abuela paterna, logró cierto renombre en circos importantes de hispanoamérica y Filipinas. Klâra Emanuela fue la última de una estirpe heroica y extravagante y a mí, lo digo con orgullo, todavía me queda algo. Y si no, PASEN Y VEAN.

Post dedicado a mis contorsionistas favoritas Inés Toledo y Gise.

dilluns, 16 de juny de 2008

Odio las palomitas (poema)


Detesto los tomates verdes,
que me hablen a gritos,
las uñas largas.

Aborrezco las opiniones tajantes,
los optimismos falsos,
las patrañas tristes.

Me fastidian los poemas crípticos,
el lenguaje incomprensible de algunos gremios,
las risas forzadas.

No aguanto que me manden,
ni las obligaciones
y aun menos a quien no calla en el cine.

Estoy harto del ruido
de los ceños fruncidos
de las paelleras y los paelleros (siempre)

Odio a los expertos (que no lo son)
las gafas puestas en la cabeza (como una diadema)
la cocina cursi

Odio
que no estés conmigo.

Y sí, odio las putas palomitas.

(ejem, bueno, creo que exagero)

He pasado la tarde fotografiando humo (esto ya no es el poema)
Me enseñó mi amigo Ángel Hsez.
Aunque a él le sale mejor, tendré que practicar.




P.d.
Acabo de descubrir que ELLA llega. Qué disgusto, dios.


diumenge, 8 de juny de 2008

Sueño que me peino

Entrada dedicada a mi Maurice
(se pronuncia morís)

dimecres, 4 de juny de 2008

Oedemera femorata (gràcies Baba)

No tengo las guías a mano para identificarlo, da igual, es un insecto muy pequeño y han hecho falta los tres tubos de extensión para hacer las tomas.
Me impresionan los colores: el verde esmeralda, los dorados, todos metalizados. Tiene un potente fémur en las patas traseras para poder saltar, supongo.
Lo he visto un montón de veces antes y no sé nada de él. Qué poco sé de las cosas del mundo.
Las fotos no son ortodoxas, no se le ven las antenas completas.
Clicad encima de la foto para ampliarla.

dissabte, 31 de maig de 2008

Se busca cocotero con vistas

Viviremos bajo un cocotero y pagaremos la hipoteca con los restos de naufragios que encontremos en la arena. No me importará comer marisco cada día ni compartir el lecho con cangrejos. Nuestros vecinos serán las zarigüeyas, supongo, y el equipo estéreo los gemidos infernales y la voz asmática de los tucanes.
Tendremos montones de NADA y nos olvidaremos del butano, del jefe, del metacrilato, de las paelleras y los paelleros, de Rouco, del pouerpoint y del moichandón.
Cocinaremos peces y holoturias y nos chuparemos los dedos de los pies.

A tu madre no le va a gustar.
Me temo.

dijous, 29 de maig de 2008

JRJ


Vivió atento y lo contó siempre; atento a la luz, al dolor y a la belleza.
Y contó lo del loco, la flor, el muerto, la niña fea, el amigo enfermo, la fuente fresca...
El dolor y la belleza del mundo se le metían tan adentro que no lo podía soportar.
...el Ángelus, el sopor de la tarde y la penumbra de la hora de la siesta...

Él y Zenobia y su poesía y su destierro.
Tan lejos, tan hermoso.

He leído que miles de manuscritos están a punto de sucumbir a la humedad del trópico y a la estupidez sin haber sido escaneados. Él, que se lamentaba de la indiferencia y la ceguera del hombre ante “la belleza de cada día”.
“¡Piensa en esas pobres nubes del ocaso que se desnudan de colores cada tarde y casi nadie ve, en esos árboles que la primavera enverdece, y casi nadie mira, en esa solitaria –¡solitaria!– estrella de la tarde que hace tantos siglos que se está ofreciendo!”

Esta mañana al ver la palmera de mi barrio, esa palmera grande y sucia que nadie ve, me acordé de él.

dimarts, 27 de maig de 2008

Naranjas, chinches y mariposas


Las naranjas son de color mariposa, las mariposas de color chinche y las chinches están cubiertas de máscaras africanas. Las máscaras bailan amontonadas después de la tormenta. Parecen contentas, las chinches y las máscaras.
¿Por qué una naranja tiene que ser naranja? Podríamos decir "el sol en el ocaso se tiñe de color chinche" o mejor y más preciso "se tiñe de Pyrrhocoris apterus" o de mariposa o de mariposa naranja o de naranja, ¡qué más da!

diumenge, 25 de maig de 2008

La conspiración


Cuando los rumores se tratan como verdades tácitas.
Cuando la calumnia, el libelo, el engaño, la falacia, la infamia, el artificio y la acrimonia, corren por la red con impunidad.
Cuando soy blanco de martingalas, ardides y componendas, de añagazas y embelecos, mi obligación es defenderme:
¡yo no le robé la flor!
Ni se la robé, ni puedo asumir consecuencias que me son ajenas.

Madre mía, cuánta inquina, qué disgusto.

La ilustración me la dio ella y me dijo que se la hizo Nootka y se la envió a Barquisimeto no sé cuando ni como.

diumenge, 18 de maig de 2008

La Reolina del Ni: el enano más potente del siglo XX.

Nicomedes Expósito, el Ni, hombre minúsculo cuyos atributos desafiaban la gravedad y la razón, era uno de los artistas que actuaban en el mítico Circo de Manolita Chen y su teatro chino de variedades. Nicomedes poseía un corazón tan grande que era capaz de mantener su instrumento terso como el acero. Lo usaba como eje sobre el que hacía girar su cuerpo impulsado por el resto de miembros libres.
Manolita presentaba éste y otros fenómenos en su teatro ambulante haciendo las delicias del público en los años grises. Escandalizó a las autoridades y la denunciaron por pervertir el equilibrio de la naturaleza, pero no lo consiguieron hasta hace muy poco, cuando me enteré de su detención por un asunto feo.

Manolita se llamaba Manuel, Manuel Saborido y fue un pionero en lo suyo, un soñador quizás.
Yo nunca la vi.

Fotografía: Adela Egea (Miss Delia) Teatro Chino Manolita Chen 1938

dijous, 15 de maig de 2008

Hoshikawa Orie y las gaviotas



Un señor que se llama Hoshikawa Orie me manda correos sin parar, qué simpático. Debe querer que le cuente algo, o quizás está en un apuro porque no para de mandármelos.
Pobrecillo. A lo mejor sabe donde está la reina de la noche.
Pero yo no sé lo que me dice en sus cartas, si conocéis a alguien que sepa japonés y lo ptraduce, se lo agradeceré con pastelitos de caramelo y galletas de gengibre.


私は逆援助サイトの管理人をしている松田と申します。

不躾で非常に失礼な質問をさせて頂きます。

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お粗末ですがもしよければよろしくお願いします。

Otro señor y una señora con nombre inglés, insisten a diario que compre viagra o cialis, me parece que son medicamentos pero yo no los tomo sin receta. No entiendo tanto empeño en que tome esas medicinas.

Me gusta fotografiar aves en vuelo. Las gaviotas son perfectas por lo accesibles y abundantes. La última vez que estuve en la laguna veneciana, me pasé horas disparando a cabecinegras. Qué placer sentarse entre las barcas y dejar pasar la tarde acechando sus vuelos.
Ayer me enteré que las gaviotas sobrevuelan sin cesar una gran cárcel. ¿Qué buscarán ahí? ¿O vuelan por mezquindad para castigar a los presos con su insolencia?

diumenge, 11 de maig de 2008

La Reina de la Noche


Somos mitad locos (nosotros) y mitad sabios (ellos) buscando criaturas en la oscuridad. Atraemos con trampas de luz a los seres de la noche burlando el sueño de la razón y a los forestales.
Año tras año, cada primavera, tentamos a la reina esquiva: la deseada.
Nunca la hemos visto pero a veces intuimos su presencia como seguramente ella presiente la nuestra. Mientras, vienen a nuestro encuentro leviatanes, engendros, monstruos abominables y deliciosos. Todos bellísimos.
Pero Ella no aparece.
De momento.

divendres, 9 de maig de 2008

Visión de Leh (primavera de 1984)


Un oso disecado saluda a los clientes del bazar pero el día comienza mucho antes en el valle. Empieza con el murmullo de los rezos y las campanillas. Desde la plaza, que ahora es un templo al aire libre, los monjes rezan ajenos al dolor del mundo y permiten que yo goce de sus ritos y de sus almas. Volteo el molinillo de oraciones con la ingenuidad de un loco. Nunca el azul es más azul como cuando el primer sol borra el rosa de las cumbres.
Respiro.
Más tarde, el dentista anuncia sus milagros con prótesis sobrenaturales; un barbero, el aguador, los olores que todo lo saturan y la polvareda de las calles que liberan el aire de su transparencia bíblica.
Sacudo el molinillo con fuerza.
Yo no sé rezar.

dimarts, 6 de maig de 2008

La charca negra

La vi en la parada pero no nos dijimos nada hasta sentarnos juntos en el autobús de Leh. Era francesa, rubia y tenía manos de violinista. Al principio apenas hablamos, respetando el silencio tácito y robándonos miradas con disimulo.
Pero al cabo de unas horas sacó del bolso una vieja edición de “Une saison en enfer” y le pedí que lo leyera en voz alta. Recitó a Rimbaud con una dicción precisa, una voz de otro mundo en aquel lugar inverosímil.
Pasamos horas hablando de lo que hablan los viajeros solos: de encuentros, de soledades buscadas; de lugares y de instantes cazados; del silencio, de lo absurdo de nuestra vida desde la distancia. ¡Dios qué hermosa era!
Al amanecer el autobús se puso en la cola de un convoy militar indio. La carretera era estrecha, abismal, transcurriendo por fronteras disputadas, borrosas. El trasnochado coche de línea se desplazaba con la parsimonia que los 5000 metros de altitud permitían a sus pulmones de viejo.

Los disparos empezaron a media mañana. Vimos gente corriendo, escondiéndose mientras otros sollozaban desde el suelo. A los militares heridos los evacuaron inmediatamente, a los civiles los dejaron a su suerte. El hombre tenía los ojos abiertos llenos de moscas en medio de un charco de sangre negra. ¿Habéis visto alguna vez un rostro así? No podíamos bajar del autobús y no entendíamos nada. Un joven holandés o alemán salido de la nada, consiguió permiso para pedir ayuda. Desde la ventana del conductor preguntó si entre nosotros había algún médico. Ella se levantó inmediatamente recogiendo su escaso equipaje.
Al bajar se volvió para mirarme por última vez.
Entonces vi la foto caída en el asiento y recordé que no le había preguntado el nombre.

Albert,
carretera de Srinagar a Leh, primavera de 1984

“L'ennui n'est plus l'amour. Les rages, les débauches, la folie, dont je sais tous les élans et les désastres, - tout mon fardeau est déposé. Apprécions sans vertige l'étendue de mon innocence...” A. Rimabud, Una temporada en el infierno, 1873

Entrada de dedicada al egregio Dr Frikosal que me pidió que contara esta historia.

dimecres, 23 d’abril de 2008

El pintor que aplaudía atardeceres.

La mañana en que murió cortaron TODAS las flores de los Jardines de Aranjuez. Miles y miles de flores de un jardín esplendoroso de comienzos de junio abarrotaron la habitación, los pasillos y la entrada del hotel en que velaron su cadáver. Uno de los jardineros se pasó toda la noche llorando abrazado a sus pies. "No quedó una sola de sus flores que no lo fuera a despedir". Escribió su hija años más tarde.

Siendo joven, acompañado de su amigo el pintor Joaquim MIr, iba cada tarde a una cala mallorquina para disfrutar del espectáculo del atardecer. Se quedaban los dos embelesados y pasados unos minutos, se ponían a aplaudir entusiasmados gritando "autor" "autor". Regresaban comentando y gesticulando los detalles como si hubieran asistido a un gran estreno teatral. Imaginad sus barbas al viento y sus rostros tintados de la luz crepuscular.
Dicen que hizo de su vida y de su pintura lo que nunca deben dejar de ser: una forma de amar.

Inés Toledo me lo ha recordado con su comentario en el post anterior. Leí esta historia de Santiago Rusiñol por primera vez en el libro de Vallejo-Nágera Locos egregios y más tarde en la biografía que escribió su hija, María Rusiñol.
Flores e historias. Las suyas, de las mejores.

Voy a estar conectado de forma intermitente y no voy a publicar muchos post ni podré visitaros como hasta ahora. Pero no andaré lejos.
Albert

dilluns, 14 d’abril de 2008

El rojo del ababol

La serie está hecha en una única sesión. El domingo por la mañana.
Clicad para ampliarlas si os apetece.
Va por todos vosotros.