
La vi en la parada pero no nos dijimos nada hasta sentarnos juntos en el autobús de
Leh. Era francesa, rubia y tenía manos de violinista. Al principio apenas hablamos, respetando el silencio tácito y robándonos miradas con disimulo.
Pero al cabo de unas horas sacó del bolso una vieja edición de “Une
saison en
enfer” y le pedí que lo leyera en voz alta. Recitó a
Rimbaud con una dicción precisa, una voz de otro mundo en aquel lugar inverosímil.
Pasamos horas hablando de lo que hablan los viajeros solos: de encuentros, de soledades buscadas; de lugares y de instantes cazados; del silencio, de lo absurdo de nuestra vida desde la distancia. ¡Dios qué hermosa era!
Al amanecer el autobús se puso en la cola de un convoy militar indio. La carretera era estrecha, abismal, transcurriendo por fronteras disputadas, borrosas. El trasnochado coche de línea se desplazaba con la parsimonia que los 5000 metros de altitud permitían a sus pulmones de viejo.
Los disparos empezaron a media mañana. Vimos gente corriendo, escondiéndose mientras otros sollozaban desde el suelo. A los militares heridos los evacuaron inmediatamente, a los civiles los dejaron a su suerte. El hombre tenía los ojos abiertos llenos de moscas en medio de un charco de sangre negra. ¿Habéis visto alguna vez un rostro así? No podíamos bajar del autobús y no entendíamos nada. Un joven holandés o alemán salido de la nada, consiguió permiso para pedir ayuda. Desde la ventana del conductor preguntó si entre nosotros había algún médico. Ella se levantó inmediatamente recogiendo su escaso equipaje.
Al bajar se volvió para mirarme por última vez.
Entonces vi la foto caída en el asiento y recordé que no le había preguntado el nombre.
Albert, carretera de Srinagar a Leh, primavera de 1984“L'ennui n'est plus l'amour. Les rages, les débauches, la folie, dont je sais tous les élans et les désastres, - tout mon fardeau est déposé. Apprécions sans vertige l'étendue de mon innocence...” A. Rimabud, Una temporada en el infierno, 1873
Entrada de dedicada al egregio
Dr Frikosal que me pidió que contara esta historia.