
De los muchos milagros que se le atribuyen (271), los Doctores de la Iglesia dudan incomprensiblemente de uno de los más píos y curiosos: el milagro de la sobrasada.
Sucedió en 1981 cuando una monja menorquina llevó a Castelgandolfo una sobrasada para deleite del Santo Padre. La sobrasada, hecha con sus propias manos, procedía de un cerdo negro de pura raza, criado con mimo y cariño en el convento de su Ciutadella natal.
Hasta aquí todas la hagiografías coinciden, incluso existe un acuse de recibo del delicioso embutido; pero desde el momento en que fue entregada la mercancía, la historia se confunde, perdiéndose en los vericuetos de las conspiraciones vaticanas.
Hay distintas versiones: la primera dice que la sobrasada cada mañana aparecía entera, reproduciéndose de nuevo el pedazo que en la víspera el Sumo Pontífice había fagocitado con placer (pero sin gula) permitiéndole así, el perpetuo deleite. Otra, menos plausible, es que la sobrasada, después de haber sido bendecida, fue devuelta a la isla y expuesta al lado del confesionario. Todas las mujeres que la tocaban quedaban embarazadas de varón.
Pero la versión que se ha hecho más popular es la de la sangre incorrupta que cada 23 de febrero se transmuta en sobrasada. No la he podido comprobar y me temo que su origen es impío, apócrifo y desalmado. Me ha sido imposible encontrar referencias al lugar de culto donde dicho milagro se produce. Unos dicen que el santo líquido está en un frasco de cristal con una peana de plata en Es Convent de Son Aglà; otros que está en un tarro de plástico tipo tuperware escondido en un armario de la vicaría de Sant Joan de Na Petarrà a salvo de mofas y descreídos.
Si tienen más información sobre éste u otros hechos milagrosos, les agradecería que me lo explicasen para la tesis que estoy escribiendo.
Se gratificará.
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