
Siempre me ha interesado la adoración de las Piedras amén de la ufología. Dicen que el primer objeto que el hombre evolucionado adoró fue una piedra. He leído por ahí que en algunos santuarios marianos se adoraban piedras antes de la aparición, casi siempre milagrosa, de las venerables tallas de madera. Es una costumbre que casi se ha perdido y es una lástima.
"Reconozco que me da la impresión de que la piedra me sonríe" decía San Francisco. En ocasiones, él mismo llevaba una piedra en la cabeza no se sabe si como penitencia o por coquetería. Esa piedra se puede ver en la basílica de Asís. Yo la he visto. Lo juro.
Las piedras tienen unas cualidades ocultas todavía poco comprendidas por las mentes
cientifistas y degeneradas del mundo moderno.
Mesmer ya demostró su enorme poder de curación. Por eso les propongo que encuentren su propia piedra. Una buena piedra puede cambiar su vida. Pero cuidado, no sirve un vulgar piedrolo, o un pedrusco de la vía del tren ¡no!
¡TIENE QUE ESTAR MAGNETIZADA Y/O MESMERIZADA! Y yo, después de años de estudio, he conseguido magnetizar unos decorativos cantos rodados usando el método infalible de Mesmer. Sí señores, y además, ¡estoy dispuesto a compartirlas con ustedes! Por un módico precio y los gastos de envío, déle un vuelco a su miserable y anodina vida. Consiga su propia piedra magnetizada.
Me lo agradecerá toda la vida.
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ÚLTIMA HORA
Estoy ampliando el negocio.

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