Sobre plagios y usurpaciones.(para L que ya sabe lo que es)
Elviro Fuentes escribió una novela a la semana durante 42 años seguidos y todas fueron malas. Empezaba a escribir mucho antes del amanecer con la determinación de un necio. Durante 2.184 semanas interminables los vecinos despertaron con el repique inconfundible de un bailarín de claqué pisoteando cucarachas. Una conversación pillada al vuelo o cualquier objeto miserable, le servían para hilvanar sus desatinos literarios.
Abandonó al polvo y las polillas los montones de legajos hasta que un editor amigo suyo le publicó algunas, más por caridad que por compadreo. Apenas se vendieron y no las leyó nadie.
La devastadora crecida del Guatire de 1917 borró de la faz de la tierra la soleada aldea de Elviro, y con ella su monumental disparate.
Un nieto suyo muchos años después, se dedicó a recuperar ejemplares en librerías de viejo de medio mundo.
Ahí van algunos títulos que pudieron salvarse si es que merecían tal cosa.
El homeópata vetustoLa lingüista feaLa falda resolutaEl telesilla odoríferoEl talonario deslealSe descubrió entonces que el ínclito rumano
Samuel Rosenstock, alias Tristán, leyó por casualidad un ejemplar del Homeópata vetusto y se inspiró sin rubor para su famosa
La Première Aventure céleste de Monsieur Antipyrine.
Y que su universal
L'Homme approximatif de 1931 no es más que un mal arreglo de "El vecino bellaco" publicado mucho antes por la pequeña editorial antillana.
Como ven, antes o después todo se sabe, o debería saberse.
La ilustración de la portada es de mi amigo Pedrín García.
El pobre Tzara supongo que me perdonará la gamberrada.