dijous, 29 d’abril de 2010

Taller de fotografía de paisaje astronómico



Mis ilustres amigos el Dr. Jordi Busqué y el Agrimensor Frikosal, ofrecen un curso de fotográfía excepcional. Yo me apunto seguro.

En este blog hay más información.

diumenge, 25 d’abril de 2010

El ágape execrable



Turmas de maître con lechuga iceberg.
Carpaccio de turmas de maître con lechuga iceberg.
Pimientos del piquillo rellenos de turmas de maître con lechuga iceberg.
Pescado con queso.
Paellera o paellero.

De postre el pelo de la sopa.


dijous, 22 d’abril de 2010

El ilustre finado

Todos nos hemos emocionado.

Qué bonito ha sido el entierro de Samaranch. A mí me gustan mucho las bodas y los funerales que echan por la tele y éste ha sido precioso. Lo he mirado con mis tietas y nos ha gustado casi tanto como el de Lady Di.
Con el obispo y sus anillos y los príncipes y los reyes y Arancha Sánchez Vicario (por poco se le cae el féretro, uuyyy) y han dicho unas palabra llenas de amor y comprensión. Cuando en la iglesia han cantado "Amigos para siempre" hasta Lara Landrú se ha emocionado. La gente ha aplaudido el paso del ataúd como si de un cantante se tratara o tratase.

Me he enterado que las olimpiadas le tocaron a Barcelona, no porque era la mejor candidatura sino gracias a este señor. También me he enterado que fue gracias a él que los príncipes pudieron participar en las olimpiadas y no por sus méritos deportivos; y que la infanta Pilar –que Dios la bendiga– consiguió la presidencia de la Federación Internacional de Hípica gracias a la generosa influencia y bondad del finado Samaranch. Qué Dios le tenga en la Gloria por muchos años.
Lo hemos grabado todo en el VHS Philips de la tieta.

dimecres, 21 d’abril de 2010

charcoterapias

Bovinoterapia. Sumergirse en el cieno. Es imprescindible que hayan vacas pastando cerca. Éstas enriquecen el limo y aumentan la ignominia y la vileza.

Posidonioterapia. Ideal para practicar en el Pirineo Francés. La putrefacción anaerobia de las algas le dejará el cutis como el culo de un bebé.

Ñoñoterapia. Métase en la charca/corazón que he alquilado a buen precio y enamórese ipsofacto del primero o la primera que pase, sea hombre, mujer, animal o cosa. Verá la vida con los ojos de un elfo y le encantarán las pelis de brujas y espadas y unicornios. El fondo está lleno de erizos. No todo van a ser flores y violines.

Esta charca no sirve más que para mirarla.


dimarts, 20 d’abril de 2010

Estoy confuso


El abuso de obleas de pulpo y el despertar de mi vocación ernestóloga me están confundiendo. Ya no sé si yo soy él o él es yo o él y yo somos la misma vaina nomás.



Aquí les dejo una foto mía (o de él) desnudo después de practicar la posidonioterapia.

dilluns, 19 d’abril de 2010

Atención al cliente

He ido a hacer unas fotos y a pasear. Por poco no vuelvo por el cierre de los aeropuertos.


Departamento de atención al cliente. Si quiere información sobre nuestros productos, diga uno.
Si quiere blasfemar, diga dos.
Si quiere hablar con una operadora, espere unos minutos.
– Dos.
– No le he comprendido, repita el número pronunciando con claridad.
– ¡DOS!
– No le he comprendido, repita el número pronunciando con claridad.
– ¡DOS! ¡¡¡¡¡¡¡DOOOOOS!!!!!!!!
– Puede empezar a blasfemar a partir de la señal.
– piiiiiii
Me cago en San h?x$$x y en todos los xgsladlfijg del calendario y en el presidente de la compañía y en la junta de accionistas!!!! Cullons!!!!!
– Sus blasfemias serán atendidas en breve. Gracias por su atención. Si es tan amable, a continuación puede responder a un cuestionario para que podamos evaluar la calidad de nuestro servici(¡clonc!)

dimarts, 13 d’abril de 2010

Oficios ejemplares


Historia del perrero que había leído a Bierce.

Una perrera municipal es un bien para la comunidad ¿qué hacer sino con las mascotas descarriadas? Abandonarlas es comprensible; es un acto indisoluble a la condición humana. Los cachorros son bonitos y cariñosos pero cuando crecen... ay cuando crecen se vuelven feos, contestones y aburridos. Además lo ponen todo perdido de pipí y de popó.
Así pensaba el bueno de Coll Cunill cuando montó el negocio de la perrera municipal. Consiguió un excelente contrato del ayuntamiento y dedicó todos sus esfuerzos a cazar perros extraviados.
Al principio exponía a los animales y daba voces para que los adoptaran pero las personas de bien no queremos animales descastados. Así que compró un horno de gran capacidad y empezó a eutanasiar a mansalva. Qué hermoso verbo eutanasiar. Qué hermosa palabra mansalva.
Pero el trabajo monótono no está hecho para las mentes luminosas y Coll Cunill empezó a aburrirse de tanta eutanasia perruna.
Hasta que un Domingo de Gloria leyó un cuento sobre un tipo que hacía aceite de perro y se le iluminaron las ideas. La pena es que el libro no explicaba cómo ni con qué, pero no se dio por vencido. Ni las quejas del vecindario por la pestilencia; ni las inspecciones de las autoridades que empezaban a sospechar, frenaron su ímpetu creativo.
Prensó, chafó, trepanó, exprimió, destiló, lobotomizó, volvió a prensar, tamizó, trinchó y prensó una vez más hasta que quedó un ungüento parduzco pegado en el fondo del caldero.
No consiguió hacer el aceite de perro como en el cuento, ni su mujer mataba niños, ni se hizo rico, ni se arruinó, ni tuvo un hijo desagradecido.
Los desalmados ediles revocaron su contrato y Coll Cunill acabó dedicándose al diseño de campos de golf.
Esta es una historia verídica y como prueba, tengo una muestra de la pasta pestilente.
A lo mejor sirve como crecepelo. Tendré que probar.

diumenge, 11 d’abril de 2010

La trepanación es la solución


Una trepanación aplicada a tiempo a los responsables de decidir la distancia entre asientos de los aviones; al inventor de la sustancia pegajosa que impregna los cruasanes; al compositor de las canciones de Abba; al de la pandereta de la tuna; a Bokasa... hubiera evitado numerosos sufrimientos a la humanidad. Eso sí, con anestesia local y con cariño.

divendres, 9 d’abril de 2010

Postales de Egipto (y II)



Para no dar más la paliza, aquí está la serie completa.


dimarts, 6 d’abril de 2010

El trepanador ambulante

Ahmed Abdul Yusuf Kabbar a la derecha. El que fuma es un sobrino carnal.

En mala hora hice caso a la señora Liuva y me lancé, insensato, en busca del milagroso crecepelo de los faraones. Perdido en el laberinto de los suburbios, agredido por vendedores de papiros falsos, de antigüedades falsas, de chilabas falsas, de bandurrias falsas, sediento y sudoroso, hallé por fin, entre fritangas infernales, al mesías de las pócimas: el profeta de los ungüentos.
Se llamaba Ahmed Abdul Yusuf Kabbar y según me contaron fue camellero y beduino errante. En los años cincuenta se instaló en el Cairo ejerciendo de aguador en zocos y mezquitas. Al poco tiempo, no se sabe muy bien cómo, de la noche a la mañana se convirtió en médico barbero, astrólogo y trepanador ambulante. Qué bello oficio el de trepanador. Ya quedan pocos porque la influencia de occidente, las telecomedias y la comida basura están acabando con las sagradas tradiciones.

El almacen.

Ahmed estaba sentado en la calle fumando impasible su cachimba. Me acerqué, le saludé y me invitó a fumar. La boquilla de la pipa estaba mugrienta y pegajosa –yo que jamás compro flautas por el temor de que alguien las haya chupado antes– pero me senté y fumé. Intenté explicarle lo de mi alopecia con una mezcla de catalán y gestos ridículos tocándome la calva. Me di cuenta que no me entendía cuando agarró sus herramientas de cirujano para taladrarme.

El acontecimiento acaparó la atención de vecinos y transeúntes.

Este sólo pasaba por ahí.

Conseguí desfacer el entuerto gracias a repetidos "mí ser calvo, yo no pelo, mí Pharaon's Ungüent, tú no taladrar mí" y a la intervención de transeúntes y vecinos todos con opiniones doctas. Por fin pareció comprender y fue a buscar un tarro al almacén (ver foto). Me aplicó un masaje con sus manos de papel de lija. La grasa oscura tenía el hedor concentrado de todos los vertederos de Egipto pero le dejé hacer. Dios mío qué peste, pensé, pero miles de años de sabiduría no pueden equivocarse. Pagué las 12.000 piastras porque no sé regatear y me largué.

Sólo empezó a picarme cuando llegué al hotel.
Las costras van cayendo y en su lugar quedan unas manchas rosáceas como piel de cerdito. Ahora llevo sombrero.


dilluns, 5 d’abril de 2010

Postales de Egipto I


Qué bonito es hacer turismo
con sus guías y sus suvenires.
Qué bonito es hacer turismo
con sus monumentos a rebosar y sus colas y sus vendedores.
Qué bonito es hacer turismo
sí.