dimecres, 30 de desembre de 2009

Paz y sosiego



Con esta imagen de Paz y Sosiego les deseo lo mejor.
Por mi parte pienso dedicar el año entrante a escribir villancicos y a concluir mi obra magna: el gran poemario titulado provisionalmente "Fechorías del lisiado rencoroso"

Les dejo unos versos para que hagan boca:

Resentido el tullido arremete
contra el utilitario indefenso.
Mientras, el dueño del Renault
alcanza en su desesperación
a llamar a la benemérita
que para eso está.
Pero el Lisiado Rencoroso
con agilidad aunque mermada por su tullidez
de nacimiento,
se mete raudo en el metro y escapa.
El dueño del vehículo siniestrado impotente grita:
¡Hala, a tomar pol culo la Renault!


dijous, 24 de desembre de 2009

Villancico


Qué bonita es la Navidad chim chim chim pom
Con sus turrones y los villancicos que ponen en el corteinglés y en las gasolineras chim chim chim pom
Qué bonita es la Navidad chim chim chim pom
Con toda la familia reunida inclusive los hermanos del marido de mi tieta que aunque ya murió hace años vienen todavía a gorrear chim chim chim pom
Qué bonita es la Navidad chim chim chim pom
Con el discurso de su majestá chim chim chim pom
Creo que me voy a tomar un cubata de coñá chim chim chim pom

diumenge, 20 de desembre de 2009

La presentación del miércoles

El miércoles pasado estaba solo en un hotel madrileño. Me tenía que levantar muy pronto para una presentación con un cliente de los buenos y no podía dormir. Estaba nervioso, había olvidado el libro de Paolo Cuello en el ave y por eso me puse con mi portátil a mirar superperas.com. Un amigo murciano me la había recomendado por la calidad artística de sus fotos y por sus amenos e instructivos artículos. Y yo, con ojos inocentes me puse a curiosear la susodicha web tan contento. Al cabo de un rato bajé la tapa del portátil, lo dejé cargando para el día siguiente y me quedé dormido y relajado como un peluche.
A las nueve en punto de la mañana la sala de juntas ya estaba llena: el señor Villegas –el dueño– al que todos llamaban Sr Cio; el hermano del Sr. Villegas al que todos llamaban chairmann; unos tipos con traje de Emidio Tuchi a los que llamaban product managers y que son los encargados de sugerir las peoras a mis proyectos y Mamen, a la que todos llamaban Mamen excepto el Sr Villegas que la llamaba Mimi (con acento en la primera i).

Me jugaba mucho porque que unos años antes, yo trabajaba en una agencia de publicidad de las grandes y fuimos a esta misma empresa a hacer una presentación. En el ascensor, mientras subíamos, el olor a caca era insoportable. Nos miramos las suelas de los zapatos (éramos tres) y nada. Sólo al entrar en la sala de reuniones me di cuenta que mi enorme carpeta había ensartado una mierda de perro.

Y claro, esta vez no quería quedar mal. Mientras balbuceaba unos saludos y atendía las presentaciones, enchufé el portátil al proyector para que pudieran ver mi trabajo en una pantalla grande.
Entonces el mundo se hundió: lo que apareció en la pantalla fue la señora de superperas.com en tamaño cinemascope y en compañía de un enorme señor cubano o senegalés, no sé, y yo sólo quiero que me dejen morir tranquilo y marcharme a Barquisimeto para siempre jamás.





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dimarts, 15 de desembre de 2009

Cerbero el perro desollador



Les iba a decir que estaba releyendo la Divina Comedia pero no es verdad porque nunca la he releído ni leído ni nada: lo he sacado de un Muy Interesante mientras esperaba en la consulta del médico de las prótesis (¿protisólogo?). Pues eso, que me he quedado traspuesto y estoy que no duermo y vivo sin vivir en mí.
Resulta que según Dante, en el Infierno hay unos círculos donde iremos a parar los pecadores. Pero no unos pecadores cualquiera, no, los peores pecadores que en la humanidad hayan existido y entre los que me incluyo. Ay.

Vean si no:

3er Círculo:
GLOTONES
"Quienes se dejen arrastrar por la gula están atrapados en el fango y soportan un temporal de nieve y granizo. Además son desollados por Cerbero, un pavoroso perro de tres cabezas". Ay madre, ay los donuts.

7º Círculo:
VIOLENTOS
Está subdividido en tres recintos: los que atentan contra los demás, chapotean en un río de sangre hirviendo; los suicidas reposan convertidos en árboles y arbustos secos y los blasfemos, usureros y sodomitas moran en un desierto azotado por una eterna lluvia abrasadora.
Les juro que yo sólo blasfemo por cuestiones terapéuticas y generalmente en el monte. Yo no quiero ir a ese desierto con usureros y sodomitas y malas personas que yo no tengo nada en contra de los sodomitas pero a ese desierto con ellos yo no voy. Ay.

8º Círculo:
FRAUDULENTOS
Seductores, aduladores, estafadores, hipócritas, magos... tienen reservadas diez fosas a quienes engañan con malas artes a sus semejantes. El escarmiento va desde ser enterrados cabeza abajo a sufrir a perpetuidad las picaduras de serpientes o los latigazos de demonios.
Nunca más volveré a engañarles, nunca más volveré a cometer mis viles imposturas. Nunca, nunca.
Ay madre. Me voy a merendar.




Foto hecha con el telefonillo. Post dedicado a J. S. estudioso como yo de la Divina Comedia
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dimarts, 8 de desembre de 2009

El cocinero poeta

Fotografía del solar que ocupó el restaurante Frau Brust en Dresde destruido por las hordas de clientes enfurecidos.

"Mi cocina es ecléctica: combino los colores del mar con los de la tierra, la Grecia clásica con la postmodernidad, Richard Cleiderman y Abba". Decía Otto Würstchen el cocinero poeta famoso por mezclar en sus guisos lo malo con lo peor.
Otto ansiaba conseguir una estrella, ser mediático, tener su propio programa de televisión e ilustrar a la plebe con sus rebozados magistrales. Pero en poco tiempo el ansia se convirtió en desazón, la desazón en angustia, la angustia en aflicción y la aflicción en zozobra.
Y Otto zozobró.
Zozobró, deconstruyó, emplató, machihembró, decantó, cristalizó, carbonizó y aromatizó todo lo aromatizable. Hasta el truculento día en que ocurriósele añadir al cartofelstrüdel los macarroncillos que quedan entre los dedos de los pies. Y gustándole el sabor que aportaban al guiso tales inmundicias, permutolas al día siguiente por otras de parecido sabor y textura, aderezando con ellas viandas y pucheros. Y de inmundicia en inmundicia y de cartofelstrüdel en cartofelstrüdel; la deconstrucción degeneró en engrudo, el machihembrado en cochambre y el aderezo en mugre. Y fueron tales mixturas: el engrudo, la cochambre y la mugre, la causa última de la ínclita agresión y ensañamiento que el cocinero poeta sufrió.

Otto mora hoy feliz y enajenado en el psiquiátrico de Flossenbürg y sólo alcanza en su simpleza a gritar con desmesura:
"¡Me cago en la Guía Michelin!"

Amén.



Siento no atender como es debido este humilde cuadernillo pero se me ha despegado la prótesis y ando ocupado en remendarla o como mínimo que no se note el colgajo.
Señoras. Señores.